Cuando éramos pequeños y estábamos enfermos, a todos nos han consolado nuestros padres con que íbamos a dar un estirón. Ahora bien, cuanto de verdad hay en esta afirmación? Hoy lo vemos.
En primer lugar, ¿qué causa el crecimiento? La respuesta es la somatostatina, o hormona del crecimiento (GH). La secreción de esta hormona se produce en la glándula pituitaria, esta también es la encargada de segregar melatonina. Tanto la producción de somatostatina como la de melatonina está regulada por los ciclos circadianos. La glándula pituitaria esta controlada por el núcleo supraquiasmático (NSQ), este tiene células fotosensibles que se activan con la luz e inhiben la producción de sus hormonas, por la noche, la falta de fotoestimulación desinhibe la glándula y permite la segregación de la hormona de crecimiento, melatonina y otros neuropéptidos. Es por esto que podemos establecer una relación directa entre el sueño y la producción de de hormona de crecimiento (GH), y teniendo en cuenta que los niños al tener fiebre duermen más horas es posible que su secreción de somatostatina sea mayor. Hay que aclarar que el crecimiento es un proceso fisiológico de infancia que NO causa fiebre, y que el proceso febril en si TAMPOCO causa crecimiento. Con todo, es una posibilidad que los peques den un estiron al pasar unos días enfermos y durmiendo más, pues el sueño causa un aumento de la hormona del crecimiento.
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