Los medicamentos genéricos surgen con el vencimiento de la patente del medicamento de marca. Las directrices de prescripción de las distintas comunidades autónomas favorecen el consumo de genéricos frente a los medicamentos de marca como un mecanismo para el control del gasto farmacéutico: al existir múltiples competidores en la venta de un producto, la oferta es elevada y el precio disminuye.
Esto muchas veces choca con la percepción del paciente cuando su farmacéutico de confianza le dispensa un producto con una caja distinta a la que estaba acostumbrado. “Que está pasando?, “Me va a matar con esto nuevo que me está dando?” son preguntas frecuentes ante tal evento, con independencia que el profesional de la salud pertinente le explique que aunque la caja que está viendo es distinta, el producto que va a consumir es un homólogo completamente válido, lo que coloquialmente referencian como “Es lo mismo que lo que usted está tomando, no se tiene que preocupar”.
La problemática acerca de los medicamentos genéricos empezó cuando se comenzaron a fabricar los primeros tipos. En concreto, el caso de la fenitoína, un activo convulsivante. En su fabricación se cambió el tipo de sal del principio activo (cálcica/sódica). Esto realmente supuso un cambio en la especie química en cuestión (puesto que no es lo mismo la sal de mesa común -el cloruro sódico- que el cloruro potásico extraído del mineral silvita). De este caso la industria farmacéutica aprendió profundamente e instauró unos controles exhaustivos para asegurar la calidad, eficacia y seguridad de todos los productos genéricos.
Podemos resumir brevemente los criterios que tiene que cumplir un medicamento genérico para poder afirmar que es equivalente a un medicamento original:
- La biodisponibilidad de un fármaco tiene que estar entre un +/- 20% respecto al medicamento original. Si bien, que significa esto? Se puede decir que la cantidad que fármaco que se absorbe de la forma farmacéutica (por ejemplo una pastilla) nunca va a ser la misma con las distintas tomas que hagamos para cualquier medicamento sea original o genérico. Esto ocurre porque la absorción del principio activo requiere de múltiples factores como pueden ser el contenido de grasas de la dieta, la presencia de alimentos la variación en el flujo sanguíneo en la zona de absorción. Por esto, este requisito es indispensable que lo cumplan los distintos lotes del medicamento original, no exclusivamente un genérico respecto al original.
- El medicamento genérico contiene la misma cantidad de principio activo que el medicamento original: generalmente suelen confundir este punto y el anterior diciendo “que al genérico le permiten tener un menor contenido en principio activo”. Esto es algo rotundamente FALSO. Cualquier medicamento tiene que contenter la cantidad de producto que dice el etiquetado. Si bien es cierto que es tremendamente complicado que todos los productos de fábrica salgan exactamente con la cantidad del etiquetado, existe cierta variabilidad permitida, regulado por un ensayo: ENSAYO DE UNIFORMIDAD DE DOSIS. Nuevamente este ensayo es requisito fundamental para los distintos lotes del medicamento original entre si, asi como para los genéricos. No se les permite variaciones mayores del 5%, obligándoles a tener que destruír el lote completo si no se cumple en los controles de calidad. Esta parte es muy lógica, sería como vender cuatro huevos en una caja en la que dices que hay cinco. Análogamente si puedes pensar que a pesar de vender los cinco huevos exista cierta variabilidad entre ellos y que no todas la cajas de los cinco huevos tengan exactamente el mismo tipo de huevo.
Los medicamentos genéricos han demostrado su eficacia y seguridad en multiples ensayos clínicos, perfilándose como una opción segura y eficaz para el tratamiento de las distintas condiciones humanas.


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